El plan nacional de seguridad, además del enfoque de intervención directa, también comienza a reforzar sus alcances en materia de prevención, lo que destaca su enfoque a largo plazo y la necesidad de ir más allá de las respuestas reactivas ante la violencia
por Christian García Muñoz y Karina Vargas |Ilustración: Minoz | Reporte Indigo |15 de Octubre de 2025 00:09 hs. Además de las políticas públicas en materia de combate a la delincuencia implementada por el gobierno que encabeza Claudia Sheinbaum Pardo, que ya ha tenido un efecto directo en la disminución de los crímenes de alto impacto, como lo demuestran las cifras oficiales, la administración federal también ha reforzado programas de atención a temas prioritarios en materia de prevención.
El eje de Atención a las Causas, como parte de la Estrategia Nacional de Seguridad, y las jornadas de paz que ha encabezado la Secretaría de Gobernación, forman parte de este plan, así como los nuevos programas presentados ayer para prevenir violencias y atender salud mental de jóvenes.
La presidenta Claudia Sheinbaum anunció la implementación de dos nuevos programas, a partir de 2026, con el objetivo de prevenir actividades de violencia y delincuenciales entre los jóvenes mexicanos.
Mediante estas estrategias, las autoridades buscan vincular a los jóvenes con actividades deportivas y de recreación con el desarrollo de 100 Centros Comunitarios de Alto Rendimiento “México Imparable” y un plan que replique el modelo incorporado en la Ciudad de México, denominado Jóvenes Unen al Barrio.
“Son pequeñas becas que se les dan a jóvenes que están en riesgo, a través del programa de los municipios de alto riesgo en donde se toca casa por casa, para poder incorporarlos a actividades deportivas, culturales y de atención comunitaria.
“Eso nos dio muchos resultados en la ciudad. Son probablemente 20 mil jóvenes que pudieran ingresar y tiene que ver con un programa focalizado”, explicó la mandataria en la conferencia matutina del 14 de octubre.
Respecto a los centros comunitarios, detalló que se tiene prevista su construcción en los municipios con mayores problemas de inseguridad o desigualdades, y se brindarán servicios y actividades de deporte en donde los jóvenes puedan ocuparse entre cuatro y cinco horas al día.
“Y muchos de ellos probablemente tendrán el talento para incorporarse a alguna actividad profesional deportiva, si así lo desean, sino por lo menos lo que implica la disciplina del deporte y entrar a un proceso distinto, además del deporte comunitario que se va a impulsar”, precisó.
La primera mandataria del país afirmó que también se tiene contemplado ejecutar a nivel nacional, aunque no de manera masiva, un programa educativo basado en los Puntos de Innovación, Libertad, Arte, Educación y Saberes (PILARES), instaurado durante su como jefa de Gobierno (2018-2023).
Lo anterior se vincula con las acciones federales para atender la salud mental de los adolescentes y para concientizar a la ciudadanía sobre las implicaciones que tiene el uso excesivo de las redes sociales.
Atención a las Causas: Un enfoque innovador
El balance de la Estrategia Nacional de Seguridad implementada por el gobierno que encabeza Claudia Sheinbaum, en general es positivo. A un año de la puesta en marcha de esta estrategia, se han mostrado avances sostenidos en la reducción de delitos de alto impacto y el debilitamiento de estructuras criminales, opinó Érick Ruíz de la Cruz, secretario técnico del Seminario sobre Democracia, Seguridad, Defensa e Inteligencia de la UNAM.
Afirmó que la atención a las causas de la violencia es fundamental para la estrategia de seguridad del país. Este enfoque no solo se basa en acciones policiales o militares, sino que reconoce que la seguridad está intrínsecamente relacionada con la justicia social.
«La violencia no se puede resolver únicamente con acciones reactivas, sino también con la atención a las desigualdades, la marginación y la falta de oportunidades», explicó.
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, ha habido una reducción aproximadamente del 32 por ciento entre septiembre del 2024 y septiembre de 2025. Respecto de los homicidios dolosos, las cifras evidencian la disminución en feminicidios, secuestro, robos con violencia y lesiones dolosas por arma de fuego.
El entrevistado destaca que los esfuerzos de prevención han mostrado resultados positivos en algunas regiones vulnerables. Por ejemplo, en Guerrero, se han registrado reducciones de hasta el 40 por ciento en homicidios dolosos y un 70 por ciento en delitos como el secuestro.
Sin embargo, advirtió que estos logros no pueden atribuirse exclusivamente a la prevención social, aunque el gabinete de seguridad ha reconocido que estas políticas están vinculadas a las reducciones en la violencia.
El éxito de esta estrategia dependerá, dijo Ruíz de la Cruz, de la capacidad del Estado para sostener estos programas a largo plazo y de la efectividad en la comunicación de resultados tangibles. La percepción de seguridad, finalmente, se construye a partir de las experiencias diarias de los ciudadanos, lo que subraya la importancia de implementar políticas que realmente impacten en sus vidas.
El objetivo es la pacificación
El especialista consideró que los programas de pacificación desplazan el enfoque reactivo de la estrategia y le apuestan a una dimensión de la seguridad más antropocéntrica, como lo es la seguridad humana y se pueden convertir, si no es que ya lo son, en el núcleo de esta política de seguridad con un enfoque estructural.
“Insisto, el futuro depende de la capacidad que tenga el Estado para transitar de meras políticas públicas o meras políticas sexenales a políticas de Estado verdaderamente contempladas como ello”.
Ruíz de la Cruz habló también sobre las Jornadas de Paz, dijo que hay una metodología clara de la evaluación longitudinal de este programa, lo que dificulta demostrar si efectivamente los comités de paz inciden en una reducción del delito o en la mejora de esta cuestión comunitaria.
“Esto, al igual que el tema de salud y el tema de desarme, debe ir acompañado de condiciones estructurales como el financiamiento, ahí me parece que puede ser el punto más débil de todos estos programas, sobre todo a la larga, porque si se establece como una prioridad presupuestal, pues estamos dejando de lado algunos otros rubros”.
Es importante recordar que el eje de Atención a las Causas está encaminado a desarrollar acciones para el bienestar y la prosperidad de la población y garantizar su acceso a la educación, el trabajo, la salud, la vivienda, el deporte, la cultura, entre otros servicios y derechos, principalmente a las personas jóvenes y a los grupos considerados prioritarios por su grado de vulnerabilidad, con el propósito de ayudarles a construir un mejor proyecto de vida, eliminar las brechas de desigualdad social y prevenir que se involucren en actividades delictivas.
Uno de los retos es disminuir la extorsión
La Estrategia Nacional de Seguridad Pública de México enfrenta desafíos que ponen a prueba su efectividad y sostenibilidad. En entrevista Érick Ruíz de la Cruz, también politologo de la UNAM, destacó que el éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad del Estado para abordar no solo los síntomas de la inseguridad, sino también las causas fundamentales que la generan.
El académico subrayó que la impunidad y el aumento de delitos como la extorsión son retos críticos que deben ser abordados. A pesar de los esfuerzos realizados, la extorsión ha visto un incremento desde el inicio del actual sexenio, lo que indica que las medidas implementadas hasta ahora no han sido suficientes para contener este delito.
“Persisten retos verdaderamente estructurales vinculados, sobre todo, a hechos delictivos institucionalizados, vamos a llamarlos así, como la impunidad o algunos otros delitos que llevan un alza significativa como la extorsión”, precisó.
Debe recordarse que, como parte de la Estrategia Nacional contra la Extorsión, el Gobierno federal alista la emisión de una normativa para fortalecer el monitoreo de chips telefónicos. El pasado 7 de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaum
Pardo aseguró que esta medida se suma a otras acciones como la implementación del número 089 para incentivar las denuncias y las investigaciones por este delito desde la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Esto a partir de cambios a la Constitución por los que se expide una nueva Ley General Contra la Extorsión y el envío de nuevas leyes en la materia por las que se protege a la víctima y se persigue de oficio este delito.
Por su parte, Ruíz de la Cruz abundó que la estrategia de seguridad pública ha logrado avances verificables en la disminución de homicidios, en el fortalecimiento institucional, en el combate al crimen organizado y ha consolidado un enfoque más coordinado e integral.
“No obstante, el éxito pleno de esta estrategia dependerá de la sostenibilidad de los resultados, es decir, que estos resultados positivos también vayan creciendo o por lo menos se mantengan durante el resto del sexenio y más allá.
“Y acompañarlo de la estrategia del fortalecimiento de las policías locales, por ejemplo, o de la profundización de políticas de prevención, acciones de transparencia, rendición de cuentas, que derivan en un sentido de justicia social, de corresponsabilidad estatal, pero también de confianza ciudadana”, explicó.
¿Los ciudadanos se sienten seguros?
La percepción de seguridad no solo se basa en cifras, sino en la experiencia cotidiana de los ciudadanos, lo que hace que la comunicación de los informes de seguridad sea crucial, aunque no suficiente por sí sola para modificar esta percepción.
“Su importancia radica no solo en ser un instrumento de rendición de cuentas y de transparencia, sino también en toda esta generación de legitimidad y confianza institucional. Sin embargo, su impacto en la percepción ciudadana no es automático.
Entonces, por un lado, los datos muestran que informar con claridad, claro que ayuda a esta percepción, pero no basta por sí solo”.
Ruíz de la Cruz destacó que, aunque los datos verificables son importantes, el verdadero cambio en la percepción de seguridad ocurrirá cuando los ciudadanos sientan mejoras tangibles en su entorno inmediato. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) ha mostrado un ligero descenso en la percepción de inseguridad, pero el camino hacia una disminución sostenida aún es largo.
“Si hacemos retrospectiva, sobre todo en la administración anterior, los reportes de seguridad eran esporádicos y eran más centrados en narrativas políticas que en datos verificables, lo que generaba quizá no una desconfianza, pero sí esta incertidumbre de la veracidad de los mismos.
“A partir de la puesta en marcha de esta estrategia y de la comunicación de la misma, hemos contado con lo que pudiéramos considerar como un cambio de paradigma respecto de la transparencia y la evaluación pública de estos resultados”.
Un plan se combate a la violencia a largo plazo
Los tres principales objetivos de la estrategia de seguridad son: la disminución de la incidencia delictiva, sobre todo de homicidios dolosos y delitos de alto impacto como extorsión; la neutralización de generadores de violencia y redes criminales, así como el reforzamiento de capacidades de prevención y proximidad social de las policías locales.
Dichas metas pretenden alcanzarse con acciones preventivas que generarían resultados permanentes a largo plazo, además de los resultados inmediatos obtenidos por operativos y actividades de investigación e inteligencia.
“Estamos ante una estrategia que busca ir más allá de la reacción inmediata, que está diseñada con una visión preventiva, que está diseñada a largo plazo, aunque, y así debe ser, conserva algunos componentes reactivos necesarios para atender los brotes y las emergencias de violencia que puedan llegar a suscitarse”, abundó Érick Ruíz de la Cruz
Destacó además que desde 2019 a la fecha, la Guardia Nacional cuenta ya con más de 130 mil elementos, lo que acompañado de un plan de profesionalización hacia 2030, permite visualizar un enfoque de largo plazo que se apoya también en mecanismos de inteligencia, de investigación y en la creación de comités estatales y municipales se seguridad.
“Esto nos da todo este panorama de una estrategia que combina prevención, contención, institucionalización y que tienen este enfoque de largo plazo, no nada más limitándose a la reacción frente a la violencia, sino a transformar o a atender todas las condiciones que la generan”, explicó.
Desarme y jornadas de paz deben consolidarse
El programa de desarme ciudadano, aunque relevante, presenta limitaciones en su impacto real sobre la violencia letal. La mayoría de las armas entregadas provienen de hogares y no del círculo criminal, lo que limita su efectividad en la reducción de la violencia.
Para el académico, abordar el tráfico de armas de alto poder requiere una cooperación internacional robusta y mecanismos de inteligencia coordinados entre México y Estados Unidos. El canje de armas, aunque simbólicamente valioso, necesita ser parte de un enfoque más integral que incluya el control fronterizo y otras estrategias preventivas.
“Para que sea efectivo (el plan) necesita vincularse a algunas otras estrategias como el control fronterizo, para que se convierta en una efectiva política integral de reducción de la violencia”.
Finalmente, el entrevistado precisó que las Jornadas de Paz han emergido como una de las iniciativas más visibles de la estrategia de seguridad, ofreciendo servicios de salud, asesoría jurídica y empleo. Sin embargo, su impacto real se mide más en términos de gestión que de resultados.